Su mano seguía aferrada al pomo de la puerta mientras miraba a Altezza con evidente nerviosismo. Seguramente había pensado que él no estaría allí, porque Delila había dado precisamente esa impresión. Y ahora estaba claramente sorprendida de encontrarlo justo frente a ella.
—Oh, cariño, de verdad ya no podía esperar más para verte.
Delila, ignorando deliberadamente el nerviosismo de Adaline, se acercó enseguida para abrazarla con fuerza. Adaline le devolvió el abrazo, aunque todavía algo rígida