Sin previo aviso la besa con pasión desenfrenada y se separa de su boca para luego mirarla a los ojos, pero ella aún continúa sorprendida. Con su mano la toma de la cintura y la lleva hacia él una vez más, vuelve a atrapar sus labios, pero esta vez con necesidad, mientras enreda los dedos en su cabello mojado y tira de el con suavidad.
—Bésame tú, veamos qué tan bien lo haces. —El castaño se encoge de hombros.
—¿Esto es un reto? —Se debate entre darle o no el lugar del mejor beso a Dean, ha sup