—Raphael, ¿por qué se llevan a ese hombre? ¿Les hizo algo? Quiero verlo de nuevo para saber si está bien. —Amelie se dirige al callado pelinegro.
—Mi señora, no puedo responder eso, discúlpeme. —No va a dar explicaciones.
—Genial. No me digas entonces —termina la conversación y se va a dormir.
Suspira molesta mientras observa aburrida hacia el techo. No durmió nada en toda la noche. Dos toques en la puerta la sacan de sus cavilaciones. Pone los ojos en blanco al ver que es Dean.
—Vine a pedi