42- Entre dos líneas.
El silencio al otro lado de la llamada seguía aplastándole el pecho a Nastacy.
Podía escuchar apenas la respiración de Dominik, profunda, contenida, como si estuviera intentando procesar algo demasiado grande.
Y el miedo comenzó a crecer dentro de ella.
—¿Estás… enojado conmigo? —preguntó finalmente, en voz baja.
La respuesta de él llegó inmediata.
—No.
Nas cerró los ojos apenas un segundo, pero aun así su garganta seguía apretada.
—Entonces… ¿por qué te quedas tan callado?
Dominik soltó un sus