Lo envió un sábado por la mañana desde su propio teléfono.
No a través de Garrett. No a través del número de Dante, que se había convertido en el canal para las cosas que necesitaban un tercero entre ellos. Su propio teléfono, su propio número, que ella no habría guardado porque él nunca le había escrito directamente desde ahí. No durante el matrimonio, cuando vivían juntos y no había hecho falta. No después, cuando no había habido nada que decir y después cosas que se habían enrutado por los c