Lo mencionó un jueves por la noche.
Habían estado hablando cuarenta minutos, que era lo que se había ido desarrollando desde la ópera, la soltura de las conversaciones más largas que ya no necesitaban un motivo profesional para existir. Él le había contado sobre una situación con Garrett que se había resuelto bien. Ella le había contado sobre el seguimiento con Bertolucci. Y después, con la misma voz sin apuro, él mencionó que había hecho una reserva para el sábado siguiente en un lugar fuera d