Había guardado su número el sábado por la mañana y no había respondido durante dos días.
Había dejado el teléfono después de guardarlo y había vuelto a su café y a la ventana de la cocina y se había dicho a sí misma que no iba a responder desde el lugar inmediato, el lugar reactivo, el lugar donde uno recibe algo importante y avanza hacia eso antes de entender si se mueve por honestidad o por el reflejo de que alguien la haya buscado.
Pasó el domingo. Fue al jardín, llamó a su padre y se sentó