La oficina estaba vacía.
Luz de la tarde en un ángulo bajo a través de las ventanas. La lámpara del escritorio encendida. La ciudad afuera con su rutina silenciosa. Tenía el sobre abierto y la carta en las manos, una sola página, su letra, y la leyó primero de la manera en que leía todo la primera vez, rápido, para entender la estructura, estableciendo la forma antes de volver a leerla con detenimiento.
Volvió y la leyó con detenimiento.
Empezaba con el cuaderno.
Se quedó quieta con eso un mome