Roman le pidió a Harrington que viniera el jueves por la mañana antes de que el edificio se llenara.
Sin copia a Garrett. Sin Lars, sin Hartwell. Solo una invitación de calendario, a las ocho, la pequeña sala de conferencias del piso treinta y cuatro que nadie usaba para nada importante porque la vista no era buena y los muebles no eran los adecuados y en general se consideraba demasiado informal para reuniones que importaran.
Por eso mismo la eligió Roman.
Harrington llegó a los dos minutos de