La cena fue idea de Camila.
Isabella no se enteró por una invitación. No se enteró por una conversación. Se enteró porque estaba a un metro de distancia, sosteniendo una taza de té, mientras Camila la trataba como si fuera un mueble.
Isabella estaba en la cocina, el vapor de la tetera elevándose en una delgada cinta blanca. Leonardo estaba en el umbral, mirando su reloj. Camila se apoyaba contra la encimera, desplazándose por la pantalla de su teléfono.
—Pensé que podríamos invitar a los Ferrei