Lo encontró un jueves.
No gracias a Priya. Ni al equipo de seguridad. Lo encontró en algo que había permanecido en su carpeta de documentación durante once días sin que comprendiera del todo lo que estaba viendo.
Aquella mañana estaba revisándolo todo, de forma metódica, igual que abordaba un trabajo de traducción: leyendo más allá de la superficie, buscando lo que había debajo de las palabras. Tenía el registro de acceso del portón que había fotografiado discretamente con su teléfono dos seman