45. LAS VERDADES NO DICHAS
Tres días después, en la mesa del comedor principal, Max miraba a Erik aun con el morado en el ojo, Erik miraba a su madre y Kelly miraba a... A la nada.
La madura y elegante mujer estaba avergonzada, pero también enamorada. No sabía que hacer.
—Mamá, yo...
—La amo —dijo Max y tanto Kelly como Erik lo miraron fijamente.
—Te follaste a mi madre —Erik tenia los puños blancos y si no atacaba de nuevo a su amigo, era por respeto a su madre.
—Le hice el amor —lo corrigió Max con arrogancia y esté s