La señora Alí es adorable.
Cuando Alejandro alejó su mano pudo ver la sangre en ella, en ese momento su furia era infinita, habían lastimado a su mujer, y les haría pagar.
Monserrat no se había dado cuenta de la gravedad de sus heridas debido a la adrenalina y angustia, pero al mirar la mano de su marido todo se le oscureció y cayó desmayada en sus brazos.
— !Monserrat! ¿Qué te pasa? Despierta cariño.
El Jeque vió que el bello rostro de su amada estaba pálido, trato de volverla en si pero no tuvo éxito.
— ¡Mo