La primera sorpresa para el ruso.
Un coche de lujo escoltado por dos autos delante y dos detrás de él, llegaba a un exclusivo restaurante occidental. En ese lugar se necesitaba al menos dos meses para hacer reserva con anticipación, Pero el Jeque no necesitaba de tanto, su palabra era poder.
El apuesto árabe vestido con un traje oscuro hecho a medida, guantes y abrigo, bajo para ayudar a su esposa a bajar de coche.
La bella modelo lucía elegante y hermosa, apenas entraron al lugar, las miradas de los caballeros se pasaro