El encuentro de los esposos.
La nerviosa chica no podía evadir la situación, tendría que enfrentarse a su marido sin más remedio, pero después hablaría con el hombre ruso de por qué la puso en este aprieto.
En menos de nada los pasos de la mujer se escucharon cerca, apenas ella llegó a la sala de estar, lo vió. Era él, su esposo, está vez no traía puesto su Thobe, si no que vestía un fino traje oscuro hecho a medida.
El corazón de Monserrat parecía que se le saldría del pecho, su amor mezclado con el dolor de la trai