El egipcio quiso oponerse a entrar en la mansión Rodríguez, pero Jhonatan, había sido muy claro, ellos tendrían una habitación, al igual que el pequeño Oliver, el mayordomo por fin pudo regresar a su casa y abandonar la habitación para huéspedes
— Emill, no quiero dormir solo está noche, ¿puedo dormir contigo y con Rodolfo?
— Está bien, ve a ponerte el pijama, y solo lo hago porque tú papá, voló al cielo, si un día mi papá, vuela también, iré a dormir a tu habitación
— Hecho, ya vuelvo