El joven Ferreti, estaba muy enfadado con su padre, había escuchado historias sobre él, pero nunca se imaginó que también con él se pondría así de duro y estricto, de haberlo sabido se la habría pensado dos veces antes de entrar a ese bar y beberse esas costosas botellas que al final de cuentas su padre fue quien pago por todo el servicio
Alessandro subió a su coche, el padre mafioso ya lo había mandado traer a un par de sus hombres, era un auto deportivo muy costoso y de edición limitada