Las amorosas madres les estaban dando el desayuno a sus heridos hijos solo por ellas se dejaban consentir, y los padres solo con sus hijos compartían a sus esposas
Afuera, Cassandra, Andrés y Andye, conversaban sentados en uno de los sofás, acerca de lo que había sucedido y lo negro que se puso todo desde que atacaron a Adrián
— Dallán, tienes una mano herida, ¿Por qué no has dicho nada, vamos a qué te vea el médico — Aithana se daba cuenta que su hijo estaba lastimado
— No es nada m