¡DÉJANOS EN PAZ!

Imperio.

Dos días después Ofelia fue dada de alta, volvimos a casa en compañía de Luciano quien se hizo cargo de subir a la pequeña Luciana a la habitación y yo me hacía cargo de Ofelia. El cuadro era hermoso, pero no duradero. Luciano estaba enamorado de la niña, enamorado de la idea de ser padre, pero no así de Ofelia y era algo que no debíamos olvidar. Me preocupaba que ella llegara a malinterpret

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