Vladish fue atrapado por Eliza.
La bailarina ya no molesto más al mafioso, no sabían que eran peligrosos y despiadados lobos, pero si sabían que eran asesinos que pertenecían a la mafia.
Un rato después, el Alfa recibía una videollamada, fue porque su celular vibró que se dio cuenta de que lo estaban llamando, más los hombres a su alrededor no lo notaron mucho.
El rey respondió porque no tenía nada que esconder.
— Si, bueno.
— ¿Pero por qué tanto ruido? ¡Apenas y te escucho, Damiano! Oye, sucede que ya llamé a Vladimir, a Elizabeth, incluso a Vladish, pero nadie me contesta, ¿Está todo bien?
Todo está bien, mi luna seguro que está dormida, Vladimir probablemente se encuentre en el jardín intentando cazar algún conejo, y Vladish, oh, justo lo tengo cerca, mira.
El Alfa movió su celular, la reina de los vampiros pudo ver qué había muchas mujeres semidesnudas bailando sensualmente, hasta que la pantalla dió con el apuesto rostro del vampiro. El estaba ahí bebiendo de su whisky y viendo todo.
— ¿Ese es