Una divertida tortura.
El CEO Spencer, orgullo como era, se rió con una risa llena de locura, no aceptaba la realidad.
— ¿Ustedes piensan que me voy a tragar el cuento que traen? ¡No soy ningún estúpido, no les creeré nada!
— Dudas de que sea un verdadero vampiro, ¿Eh? No tengo problema en mostrarte que es verdad.
— ¡Solo son unos charlatanes, ya parece que voy a creer que tú eres un lobo!
— Marcelo, este hombre no me cae nada bien, ¿Cómo podemos ayudarte a darle una lección? — El Alfa preguntaba al faraón.
— He escuchado que los Alfas Gambino tienen un lobo de guerra, ¿Cierto?
Más antes de que Damiano, Emiliano, o Massimo, respondiera, se escuchó una voz.
— Papá... ¿Estás aquí?
El pequeño Dante llegaba volando a buscar a su padre, con el olfato tan agudo que tenía, lo había olfateado hasta llegar a él.
Las hermosas alas blancas del lobezno no pasaron desapercibidas por el CEO Spencer, él tenía la mirada fija en el bello niño.
— Dante, ven aquí, encontraste a papá, tus habilida