Mi cachorro es adorable... Como tú.
Para el mafioso Alfa, que siempre había sido perfeccionista, extremadamente pulcro y limpio, cambiaba por primera vez el pañal de su travieso hijo.
— No seas exagerado, lobo, ¿Querías ser padre, cierto? Pues aquí está, el cachorro es todo tuyo.
— ¿Con quién crees que estás hablando? Yo puedo con todo, mejor dime, ¿Por dónde se supone que escapó el cachorro que resultó perdido?
El Alfa entrecerró la mirada sobre él vampiro.
El rey de los no vivos caminó hasta la ventana por la cual