El amor de padre e hijo.
Para cuándo llegaron a la mansión Gambino ya estaban por pasar al comedor Massimo y los cazadores, Yara cargaba a Eliot, mientras que Emiliano cargaba a Dante.
— ¿Lo viste Massimo? Ya cargué al cachorro, ya no tienes pretextos para no alzarlo y jugar con él. Ven aquí, quiero ver que lo hagas.
— Más tarde, ya llegaron sus padres, que ellos se ocupen de él ahora.
— Te salvó la campana. pero te estaré observando.
— ¡Pa... pa...! ¡Ma... ma...! — El lobezno apenas los vió comenzó a llamar