C46-¿ES ELLA O YO?
El sofá estaba desordenado.
Isabella y Aslan yacían juntos, desnudos, con los cuerpos aún calientes, respirando distinto, pero a ella se le apretó el pecho sin aviso, la sensación conocida volvió a instalarse, pesada y sucia.
Se sintió una mierda y miró el techo, incapaz de mirarlo a él.
—Esto tiene que terminar —murmuró—. Tienes que dejar de buscarme, Aslan.
Él giró el rostro hacia ella y todo rastro de felicidad se esfumó.
—¿Aún sigues eligiendo a Damián?
Isabella no respo