C26- KYANOS.
C26- KYANOS.
Isabella llegó a la empresa como una tormenta contenida. No fue a su oficina. En cambio cruzó el pasillo y fue al despacho de Aslan, la puerta se cerró de golpe a su espalda. Por fuera, su mirada era un desafío, pero por dentro, el corazón le golpeaba con violencia.
—¿Tienes algo que decirme sobre un viaje organizado para mañana? —preguntó sin rodeos—. ¿Sin consultarme siquiera?
Aslan levantó la vista y sus ojos eran de acero.
Indiferentes, fríos y demasiado controlados.
—Es por e