C104- VAMPIROS.
C104- VAMPIROS.
La puerta del salón se abrió y junto a Anya, Rowan entró apoyándose en su brazo, todavía débil, pero con la mirada encendida. En cuanto Ailyn lo vio, dejó lo que tenía en las manos y corrió hacia él sin pensarlo; lo abrazó con la fuerza y la felicidad de una madre que recupera a su hijo. Sus manos le temblaban sobre la espalda de Rowan, y las lágrimas le brillaron en los ojos antes de que pudiera contenerlas.
—¡Hijo mío! —dijo, con la voz entrecortada—. Gracias a la luna, estás