Esa noche la familia Volkov, no se marchó, los dos cachorros los detuvieron a todos, no se querían perder de pasar momentos con ellos, hacia muchos siglos que no había pequeños lobeznos en la familia, así que todos estaban emocionados
Por la madrugada, Adrien despertó, ella buscó a su Alfa, con la mirada, de inmediato reconoció que esa no era su habitación, el lobo, acababa de acostar a su cachorro en un moisés de repuesto que le habían comprado a Darío
— Drako...
— Hey... despertaste,