Los ojos azules que centelleaban del Alfa Angelo, al ver a su luna y al vampiro que la sostenía en su regazo, no era para nada buena combinación, era sabido lo territoriales que eran los Alfas con su parejas destinadas, y aún siendo el rey de los vampiros, él Alfa podía darle pelea y herirlo
— ¡¿Qué demonios te pasa, Angelo?! ¡creí que eras de todos los Alfas Volkov, el más mesurado y consciente!
— ¡Miaaaaa! ¡ella es mi luna, suéltala, no la toques o voy a destrozarte!
— ¡¿Qué carajos está