Narrado por Mía
—¿Qué hacemos acá en París? —Pregunté, sintiendo la brisa fresca en cuanto bajamos del jet.
—Es una sorpresa, Mía. Ven, vamos —Me extendió la mano. Un sedán negro esperaba a pie de pista.
—¿Mi bolso? —pregunté, preocupada por mis
libros y, lo más importante, mis medicamentos.
—Tranquila. Lo llevarán más tarde al hotel. Sé que están tus libros para estudiar. —Sonrió. Le di la mano, y él unió nuestras palmas. La calidez de Kyler me hacía sentir extrañamente nerviosa y cómoda