Narrado por Mía
—¿Qué hacemos acá en París? —Pregunté, sintiendo la brisa fresca en cuanto bajamos del jet.
—Es una sorpresa, Mía. Ven, vamos —Me extendió la mano. Un sedán negro esperaba a pie de pista.
—¿Mi bolso? —pregunté, preocupada por mis
libros y, lo más importante, mis medicamentos.
—Tranquila. Lo llevarán más tarde al hotel. Sé que están tus libros para estudiar. —Sonrió. Le di la mano, y él unió nuestras palmas. La calidez de Kyler me hacía sentir extrañamente nerviosa y cómoda a la vez. No sabía qué me pasaba, solo sabía que me gustaba sentirme así.
Condujo unos veinte minutos hasta llegar a una de las tiendas de ropa más exclusivas de París.
—¿Qué hacemos acá? —pregunté, confundida.
—Vamos a comprar algo de ropa para ti. No te quedarás con lo puesto.
—¿Cuánto tiempo piensas quedarte? —pregunté, la preocupación se coló en mi voz.
—Tranquila, nena. El domingo a las 10 a.m. estaremos de regreso. Te lo prometo. Solo quiero que estudies y disfrutemos un poco.
—¿Tien