Capítulo 11: Latidos Desbocados y Promesas sin Firmas
El eco de aquella palabra resonaba con tanta fuerza dentro de las cuatro paredes del cubículo de urgencias que parecía capaz de romper el monitor de signos vitales. ¿Casarnos? La propuesta había caído sobre mí como un rayo en medio de una tormenta despejada, descolocando por completo cada uno de mis sentidos. Mi mente, habituada a calcular cada paso, a medir las consecuencias de cada acto y a protegerme tras los gruesos muros que la vida me había obligado a levantar, se quedó completamente en bl