Capítulo 92

Al día siguiente Fernando, fue hasta la casa de su padre, necesitaba comunicarle a él y su hermano, sobre la enfermedad de Eugenia.

Cuando llegó se sorprendió al ver a una señora de más de cuarenta años, de piel trigueña, ojos marrones, cabello castaño, quién servía el desayuno en ese momento.

—Gabriela, deje eso —solicitó el señor García&mdas

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