Mundo ficciónIniciar sesiónEsa misma noche el Padre Fausto, cerró su despacho parroquial, mientras las señoras que le ayudaban en la iglesia aseguraban las puertas.
Kate lo esperaba para ir a casa, cuando salieron, caminó junto con el sacerdote, y cruzando la calzada llegaron a la pequeña villa, con un hermoso jardín lleno de rosales.
El clérigo abrió las puertas e invitó a Kate, a pasar.
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