Epílogo.
Mi vida había cambiado radicalmente en cuestión de un mes.
Un día era joven, inocente y al siguiente no salía de casa sin mi spray anti vampiros a pesar de que me explicaron que no existían.
No importaba, me gustaba estar preparada. Funcionaba con los cambiaformas también; no habían intentado secuestrarme de nuevo, algo que era extraño teniendo en cuenta mi suerte, pero estaba bien con eso.
-¿Hoy también irá a la cascada, Luna? - Preguntó una de las lobas al verme salir de la casa de la manad