Capítulo 51.
Le arrojé mi arma sin tiros a la loba, quizá por instinto o quizá porque en las películas Jackie Chan no retrocede.
No lo sé realmente, estaba yo en modo automático.
La flecha (o la cosa que se le ponga a la ballesta) se le había clavado en el hombro y eso la había hecho enojar mucho. No sabía si era bueno haberle dado o malo, pero la multitud se había vuelto loca y me seguían aclamando.
¿Cuando además le lancé mi ballesta? Público de pie.
-¡Stella! - Gritó sobre la multitud Megan y yo giré la c