Capítulo 29.
El señor Linden se pegó a mis talones en los siguientes minutos mientras ladraba órdenes tanto a las panteras como a sus pumas para que le informaran si alguno de ellos estaba herido de gravedad.
Colin se acercó para decir que sobrevivirían, pero lo hizo con una enorme sonrisa a pesar de que su Alfa estaba en mis brazos sangrando y algo inconsciente para este punto.
Yo no estaba entendiendo nada, pero lo postergué. No era mi asunto principal el que me contara cuál era el jodido chiste por el qu