Capítulo 13.
Lilian.
El cuello de Duncan era un asco para cuando me tranquilicé lo suficiente como para dejar de moquear.
-¿Te encuentras mejor? - Preguntó él y yo me sentí culpable.
Duncan solo había sido amable desde que lo conocí y ahora estaba yo aquí, sin importarme que me cargara y viera mi berrinche monumental de ¡¿Por qué a mí?!
-Si. - Dije en voz baja cerrando los ojos.
Se sentía extraño que otro macho que no fuera de mi familia me consolara, pero no era una sensación desagradable.
-Eso es bueno.