Capítulo 14.
Aparcamos justo a un lado de la carretera y luego tuvimos que caminar un rato.
Era fácil saber hacia dónde ir ya que el bosque apestaba a oso; y ya que Duncan se veía un poco perdido respecto a la dirección, me encargué de llevarlo directo a la entrada de una cueva en donde dos enormes osos en forma humana nos miraron sin pestañear.
-Buenas tardes. Mi nombre es Duncan y yo...
-Amigo de Stella. - Dijo uno de ellos y luego lo miró con curiosidad. - ¿Qué haces en nuestro territorio y por qué trae