Continuación inmediata del capítulo anterior.
Decidió restar relevancia y concentrarse en la preparación de la infusión. Posterior a un par de minutos, se dirigió hacia el chico cara de póker.
—Aquí tiene, señor —espetó alegre, dejando la taza frente al muchacho—. Y esto es por cortesía de la casa.
—No pedí nada para acompañar —La voz neutra caló en sus oídos; su mirada chocó con la ajena y esbozó una media sonrisa—. En serio, no pagaré por algo que no pedí.
—¿Qué parte de «cortesía de la casa»