Mundo ficciónIniciar sesión—¡Samuel! –exclamó Abigail, y corrió a la cuna antes de que Maurice pudiera alzarlo.
Esto se estaba convirtiendo en leitmotiv de esta casa, y no pudo evitar apretar los dientes.
—¿Cuándo podré alzarlo sin que estalles en una crisis de nervios? –le reclamó él—. Es mi hijo. Tengo derecho a alzarlo.
—¡No alces la voz frente a Samuel! –lo reprendió ella,







