Mundo de ficçãoIniciar sessãoCuando se apartó un poco para mirarla, encontró que ella tenía la mirada perdida y el ceño fruncido. Tal vez estaba digiriendo todo lo que acababa de decirle.
Suspirando, se alejó de ella unos pasos.
—Ahora es tu turno –dijo—. Es tu turno de decir la verdad—. La vio menear la cabeza, como si se rehusara a hablar, y permanecieron en silencio por largo rato—. ¿Tienes miedo? –preguntó él, y







