En cuanto terminó la jornada, al final de la tarde, esperé al director de la escuela para tomar un café, más por curiosidad de saber qué tenía que decirme que por otra cosa.
Jai esperó a que todos salieran de la escuela y se dirigió hacia mí, que le esperaba en la acera. Esperé a que cogiera el coche, pero para mi sorpresa empezó a andar y yo le seguí.
- Hay una cafetería en la manzana de al lado -explicó-. Es un lugar agradable y tranquilo.
- No vivo cerca de aquí. Así que no sé nada de por aq