- ¿Gabe? - Rael se levantó rápidamente, sorprendido por mi presencia.
¿Qué pensaba? ¿Que lo invité a mi casa a tomar una copa y no estaría allí?
Olivia, por su parte, permaneció donde estaba, sentada en el suelo alrededor de la mesa de café de cristal, cubierta únicamente por un trozo de satén que envolvía su cuerpo, lo que tal vez en su mente se llamaba camisola.
Bajé las escaleras, mirando fijamente a Rael, sabiendo que el problema no era él, sino Olivia, que sin duda le había hecho sentarse