- ¿Por qué debería? Deberías alegrarte de que no tenga intención de quedarme mucho tiempo, Gabe. Y sé por qué no quieres acostarte conmigo.
- Ah, ¿sabes? ¿Alguna razón que desconozco aparte de "no me apetece comerlo"?
- Es por tu amante.
- ¿Mi amante? - se apoyó en la pared, riendo.
- Sí, Rarith.
- ¿Rarith? - Empezó a reírse hasta ponerse rojo y casi sin aliento.
Me crucé de brazos, aún sentada en el sofá con las piernas en alto. Suspiré con rabia. No me gustaba saber que tenía otra mujer ademá