Brandon volvió a atraerme con brusquedad contra su cuerpo, ignorando cada intento que hice por apartarlo. El fuerte olor a alcohol que desprendía me revolvió el estómago mientras sus manos se aferraban a mi cintura con una confianza que ya no le pertenecía. Bajó la cabeza hasta quedar a escasos centímetros de mi rostro y recorrió mis facciones como si creyera que todavía tenía algún derecho sobre mí.
—Te he extrañado tanto, Abi... —murmuró con la voz quebrada por la bebida, acariciando mi mejil