La advertencia del abuelo Maximilian seguía dando vueltas en mi cabeza mientras cruzaba el vestíbulo de la mansión. «Hay preguntas que es mejor no hacer, Abigail». Sus palabras no dejaban de mezclarse con todo lo que Penélope me había dicho horas antes en mi oficina. Lo que había comenzado como un matrimonio por conveniencia para acabar con Brandon estaba convirtiéndose en algo mucho más complejo de lo que imaginé. Cada conversación parecía llevarme al mismo lugar: un secreto que todos conocían