—Apartate de ella —oí la voz fatigada de Ronan y, por más que quise moverme, no podía hacerlo.
Por alguna razón no podía apartar la mirada de esos ojos tan espeluznantes y rojos que estaban fijos en mí. Mi cuerpo no reaccionaba, a pesar de que percibía el peligro en esos ojos tan rojos. Jamás había visto una mirada tan aterradora y que fuese capaz de dejarme inmóvil. Mi corazón lo podía sentir latiendo con fuerza y rapidez en mis oídos.
—No te lo repito una vez más. Aléjate de ella...
Su voz se