Nos dividimos como se había planeado desde un principio y nos sumergimos en el mar para llegar a la isla. Tenía que esperar al otro grupo, pero ya habían pasado muchos días y estábamos aquí, por lo que debía actuar antes de que Bacon le hiciera más daño a mi hija.
Mi objetivo estaba fijo y no podía desviarme por nada ni nadie. En cuanto Blake estuviera a salvo en los brazos de Wyatt, podría acabar de una vez y por todas con las ridículas reglas que impuso el rey Bacon en su mandato y todavía se