El apartamento estaba en silencio, solo el leve zumbido del refrigerador rompía la calma. Isabella acababa de llegar, dejando sus llaves sobre la mesa de la entrada cuando, de repente, una mano cálida se cerró alrededor de su muñeca, tirando de ella hacia la esquina oscura del pasillo.
—Isabella
—¡J-Jacob! ¿Qué diablos?
—Shhh… Necesito tu ayuda.
Su cuerpo estaba demasiado cerca, el calor de su aliento rozándole la piel. Isabella podía sentir el ritmo acelerado de su propio corazón, pero no po