Mundo ficciónIniciar sesión“Sal de la oficina un momento, por favor. Es importante.”, leyó Daniel en su teléfono. Diana era la remitente del mensaje, y se extrañó. Marcó su número y la llamó.
—Ah, hola, Marissa –contestó ella, y Daniel se echó a reír.
—Cariño, soy yo.
—Claro que sí –la voz de ella sonó nerviosa, y eso lo preocupó.
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