Mundo de ficçãoIniciar sessãoHugh levantó la mirada y se encontró con los humedecidos ojos de Esteban. No se dejó conmover, e hizo una mueca socarrona.
—Tenía muchas ganas de leerte esta carta. Muchas ganas—. Esteban permaneció en silencio, pero Hugh no—. La otra carta, donde te pide perdón, contiene las lágrimas de Jorge, porque odió tener que escribirla; pero que tú fallaras era una gran posibilidad, la posibilidad que, al fin y al







